miércoles, 16 de octubre de 2013

VI. Esto no es volar, es caer con estilo

En las últimas entradas del blog he discutido y resaltado algunos puntos, que llamaron mi atención, sobre las películas de Toy Story. Los he analizado desde un punto de vista postmodernista, permitiendo así sustentar algunas ideas con textos de estudios de la cultura.

De estas películas hemos podido observar como el pastiche permite la interacción de distintos personajes con trasfondos y bagajes culturales diferentes. En un mundo creado digitalmente, que simula nuestra realidad, llegando a ser tan real que crea la ilusión de una hiperrealidad, que existe más allá de la pantalla de cine. Donde los personajes no poseen un trasfondo, y más bien existen en un presente eterno, en el cual utilizan la nostalgia para crear simpatía con el espectador. Estos personajes se han convertido en objetos comerciales de consumo debido al éxito de las películas en el mercado cinematográfico. En el cual se han convertido, no solo en referencias, sino en iconos que marcaron una época y estilo.


Quedan varias cosas por discutir, pero este corto análisis ha permitido tener una visión más crítica sobre los productos visuales que consumimos diariamente; y como estos delimitan nuestra cultura actual, a través de una serie de elementos que pueden ser analizados bajo diferentes argumentos dentro de los estudios culturales.

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